UN PLAN PARA FICHAR A YORO

Yoro está muy cerca del Real Madrid. En apenas 24 horas el asunto ha pasado de templado, a caliente. De deseo, a necesidad. Y es que todo ha cambiado mucho en cuatro días: Nacho se marcha a Arabia (jugará en el Al Qadsiah, entrenado por Míchel) y Rafa Marín tiene un pie en Nápoles (traspasado, con opción de recompra). Así que Ancelotti ha pasado de gestionar un overbooking, a verse con Militao, Rüdiger y Alaba como únicos centrales. Y el austriaco saliendo de una rotura de cruzado. A Yoro se le perfilaba para 2025, cuando acaba contrato y podía llegar gratis, pero los acontecimientos empujan a este verano. Operación en marcha. Y con muy buena pinta.

Hay dos factores determinantes: el precio de traspaso y la voluntad del jugador. Cara y cruz. Porque el primero es el único problema: el Lille pide 70 millones, una cantidad desorbitada y que, fuentes del propio club, incluso reconocen como excesiva. Que en el afán de tirar por lo alto, se han pasado. Pero, a veces, se encestan canastas desde sitios muy lejanos: el PSG ha irrumpido ofreciendo casi 60 millones. Luis Campos lo quiere sea como sea. Pero se ha estrellado con un muro: el jugador tiene clarísimo que quiere el Real Madrid.

Tope: 40M€

Y eso es clave. En Chamartín respiran. Yoro ha recibido propuestas de Liverpool, Manchester United y PSG, respondiendo a todas que quiere jugar en el Bernabéu. Tajante, con sinceridad. Y eso pone al Lille en una encrucijada: tendrá que aceptar una oferta menor. Porque el Real Madrid, en absoluto, se plantea pagar esas cantidades. Y lo sabe. El tope son 40 millones, con voluntad de reducir esa cifra a los 30-35, introduciendo lo restante en forma de bonus o similares. Es mucho menos dinero que el que ofrece el PSG, pero el sueño de Yoro es el Madrid y su club... ¿debe respetarlo?

Un madridista en Wembley

Yoro nunca se ha escondido. El mismo día de la final de la Champions se desplazó hasta Wembley para ver el partido. Y no quedó ahí. Porque pudo haber permanecido en su palco, disfrutar del encuentro, quién sabe si cruzarse con alguien del club y volver a casa. Tranquilo. Que fuese una noche privada. Pero el futbolista, todavía propiedad del Lille, quiso compartir en sus redes sociales una fotografía demostrando que estaba en el estadio. Haciéndolo público. Blanco y en botella. Nunca mejor dicho.

Es el resumen de un futbolista que se deshace por jugar de blanco y que está haciendo todo lo posible por jugar en el Bernabéu. Incluso aunque eso le suponga rechazar ofertones, como el del PSG. El central, a sus 18 años, acaba contrato en 2025 y tiene en su mano rechazar la renovación y salir gratis en un año. Esa carta de presión empuja al Lille a aceptar una propuesta, aunque no sea la más voluminosa. Y apunta con firmeza a la del Madrid. No está cerrado, pero sí encaminado. Caliente. El Madrid aspira a que todo quede resuelto antes de los Juegos Olímpicos (pues Yoro está en la prelista de Henry y tiene muchas papeletas). Un central de futuro, para Ancelotti. Un nuevo diamante en el Bernabéu. Asoma Leny.

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